En Formentera la palabra paraíso se queda corta. Aquí encontrarás aguas de un color turquesa todavía más intenso, dunas infinitas, bosques, un par de faros icónicos y una de las mejores ofertas gastronómicas del Mediterráneo. 

1. Qué ver en Formentera

Si estás planificando tu visita a Formentera y quieres descubrir sus principales atractivos turísticos, en este apartado te sugerimos los lugares que no pueden faltar en tu itinerario. 

Disfruta de sus playas

Lo primero que te proponemos al llegar a la isla es descubrir sus playas paradisíacas. Formentera presume de calas de postal, como el Caló d'Es Mort o Cala Saona, así como extensos arenales, ideales para practicar deportes acuáticos, entre los que destacan Ses Illetes y Es Migjorn.

Todas ellas comparten la misma esencia: arena clara y finísima, aguas transparentes que alternan múltiples tonos de azul y una sensación de calma inmediata, que invita a la desconexión más absoluta. Aquí el tiempo parece detenerse y el Mediterráneo se muestra en su versión más pura y luminosa. 

Descubre sus faros

Uno de los grandes reclamos de Formentera son sus faros, auténticos miradores naturales que ofrecen vistas espectaculares de los acantilados y el mar. El Cap de Barbaria es, sin duda, el más célebre por sus apariciones en la gran pantalla. Desde la espectacular cova Foradada, una abertura en la roca que conduce hasta un pequeño balcón suspendido sobre el mar, podrás disfrutar de uno de los atardeceres más hermosos del Mediterráneo.

Tampoco puede faltar la visita al Faro de la Mola, todo un icono de Formentera. Situado en el punto más alto de la isla, este enclave ofrece una sensación de majestuosidad y aislamiento que cautivó al mismísimo Julio Verne —junto al faro se encuentra un monumento dedicado al escritor—. Por último, el Faro de la Savina, que, aunque no goza de la fama de los anteriores, suele ser la primera y la última imagen que el viajero guarda de la isla. 

Visita sus pueblos blancos

Las localidades de Formentera comparten un estilo tradicional inconfundible, marcado por fachadas blancas, líneas sencillas y una arquitectura funcional que refleja el carácter sobrio y mediterráneo de la isla. La pequeña de las Pitiusas está formada por seis núcleos urbanos, aunque el centro de la vida social y administrativa de los isleños está en su capital, Sant Francesc. Aquí encontrarás una gran oferta gastronómica, un famoso mercado de artesanía y múltiples servicios.

La Savina es la puerta de entrada a la isla y otro de los enclaves populares. Su muelle, que comenzó siendo un pequeño punto de amarre para embarcaciones pesqueras es, en la actualidad, un puerto deportivo con todo lo necesario para organizar una salida en barco. También podrás disfrutar de sus tranquilas playas y calas y, en julio, participar en las fiestas en honor a la patrona de la localidad, la Virgen del Carmen.

Más allá de las ciudades principales, merece la pena recorrer los pueblecitos más pequeños y tranquilos, como Sant Ferran, Es Pujols, Es Caló de Sant Agustí o el Pilar de la Mola, donde la vida transcurre a un ritmo más pausado y se conservan las tradiciones más auténticas de Formentera. 

2. Qué hacer en Formentera

La isla ofrece propuestas para todos los gustos: desde playas de aguas cristalinas y espacios naturales protegidos hasta enclaves culturales y actividades al aire libre. 

Excursión al Parque Natural de Ses Salines

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001, el Parque Natural de Ses Salines es uno de los espacios protegidos más valiosos del archipiélago balear por su extraordinaria riqueza cultural, ecológica y paisajística. Este enclave singular abarca 1786,52 hectáreas terrestres y 13611,80 hectáreas marinas, y se extiende desde el sur de Ibiza hasta el norte de Formentera. Se trata de una oportunidad única para recorrer paisajes muy diversos, cada uno con características ecológicas propias y numerosas especies de flora y fauna: extensas playas de arena blanca, sistemas dunares bien conservados, sabinas centenarias modeladas por el viento, acantilados cubiertos de pinos, antiguas salinas aún en funcionamiento y restos arqueológicos de gran valor histórico. 

De compras por los mercadillos

De mayo a octubre, Formentera se llena de vida con la celebración de sus mercados artesanos y artísticos. En ellos solo encontrarás piezas diseñadas y elaboradas en talleres de la isla: joyería hecha a mano, obras de artistas residentes, alpargatas tradicionales, cestas de fibras naturales y objetos únicos difíciles de encontrar en otro lugar. 

Entre los más populares destacan el Mercado Artesano de La Mola y el de Sant Ferran, aunque también son propuestas interesantes el mercadillo de Sant Francesc, que incluye artículos de segunda mano, y los de Es Pujols y La Savina, ideales para descubrir el lado más bohemio de Formentera. En todos ellos, la experiencia va mucho más allá de las compras: música en directo, degustación gastronómica y un ambiente animado.  

Degustación de los vinos y la comida más típica

¿Sabías que Formentera cuenta con casi 80 hectáreas de viñedo? Anímate a descubrir la tradición vitivinícola de la isla visitando bodegas como Terramoll o Es Cap de Barbaria, donde se organizan experiencias que incluyen paseos entre las viñas, catas y aperitivos elaborados con productos locales de las islas Baleares.

A la hora de sentarse a la mesa, la gastronomía de la isla sorprende por su sencillez y autenticidad. No dejes de probar el peix sec, protagonista de la popular ensalada payesa, o el frit de polp, uno de los platos más representativos de la cocina tradicional. Además, si viajas entre mayo y octubre, podrás disfrutar de los «Fines de Semana Gastronómicos», cuando los mejores restaurantes de la isla proponen menús especiales diseñados para acercar el producto local y la creatividad de sus cocinas a los viajeros. 

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