Aunque parezca difícil de creer, Ibiza todavía esconde playas y calas poco concurridas. El acceso a estos pequeños paraísos no suele ser muy cómodo, algunos se alcanzan tras atravesar un bosque de sabinas, otros al final de un sendero empinado o, incluso, colándose por un agujero, pero te aseguramos que el esfuerzo merece la pena.

A continuación, te dejamos nuestro top de 5 calas secretas de Ibiza donde no llegan las grandes multitudes y podrás disfrutar de la auténtica esencia de la isla.

1. Port de ses Caletes (Sant Joan de Labritja).

En el norte de Ibiza, cerca de Cala Sant Vicent, se esconde Port de ses Caletes, un lugar discreto, auténtico y profundamente ibicenco. Con apenas 60 metros de longitud, este pequeño rincón conserva un marcado carácter marinero, con sus casetas varadero tradicionales y su estilo sencillo, sin infraestructuras ni música de chiringuito. Es, precisamente, esta singularidad la que ha contribuido a mantener el lugar al margen del turismo masivo. 

Aunque goza de un espíritu reservado, el acceso es sencillo. Se llega por carretera siguiendo la ruta de Sant Joan de Labritja a Cala Sant Vicent y desviándose a la izquierda al encontrar la indicación de Camí del Port de ses Caletes.  

La cala no dispone de servicios, por lo que conviene ir preparado con agua, protección solar y todo lo necesario para una jornada de playa. A cambio, ofrece un paisaje salvaje y aguas transparentes, excelentes para practicar esnórquel. 

2. Es Niu de S'Aguila (Sant Josep de Sa Talaia).

En el suroeste de Ibiza, oculta entre acantilados y rocas, se encuentra Es Niu de S'Aguila, una cala muy popular entre los locales por su combinación de belleza salvaje y absoluta tranquilidad. El nombre de la playa tiene su origen en una leyenda local que cuenta que un águila solía anidar en la roca más alta, lo que inspiró el apelativo de «el nido del águila». 

No te vamos a ocultar que el acceso a la cala tiene su trabajo: tendrás que caminar unos diez minutos desde la cercana Cala de Ses Boques, a través de un sendero que bordea el acantilado por zonas rocosas. No obstante, este pequeño esfuerzo quedará ampliamente recompensado al descubrir el arenal de 100 metros de longitud y sus aguas turquesas de las que emergen cuatro enormes monolitos naturales. ¡Una escena idílica que parece sacada de Piratas del Caribe!

Este edén mediterráneo no dispone de servicios ni sombra natural. Por lo que es importante que lleves contigo todo lo necesario: agua, protección solar, sombrilla, calzado adecuado para caminar por las rocas y algún tentempié. 

3. Racó de ses Dones (Santa Eulalia del Río).

En la costa nordeste de Ibiza, entre Aguas Blancas y Es Figueral, se encuentra Racó de ses Dones, también conocida como Cova de ses Dones, una cala con una historia peculiar que hunde sus raíces en el pasado de la isla. Su nombre proviene de una tradición antigua, cuando las mujeres debían bañarse separadas de los hombres, por lo que acudían a esta cala.

A simple vista, el arenal parece inaccesible, pero es posible llegar a él siguiendo un pequeño sendero y atravesando una abertura bajo el monolito de Es Paller d'en Camp. Tras esta pequeña aventura, hallarás una deliciosa cala, de unos 20 metros de longitud, en un entorno íntimo y protegido. El paisaje se completa con Es Britjot, un islote frente a la playa que sirve de trampolín para los bañistas más atrevidos. 

4. Es Portitxol (Sant Joan de Labritja).

En la costa nordeste de Ibiza, entre Aguas Blancas y Es Figueral, se encuentra Racó de ses Dones, también conocida como Cova de ses Dones, una cala con una historia peculiar que hunde sus raíces en el pasado de la isla. Su nombre proviene de una tradición antigua, cuando las mujeres debían bañarse separadas de los hombres, por lo que acudían a esta cala.

A simple vista, el arenal parece inaccesible, pero es posible llegar a él siguiendo un pequeño sendero y atravesando una abertura bajo el monolito de Es Paller d'en Camp. Tras esta pequeña aventura, hallarás una deliciosa cala, de unos 20 metros de longitud, en un entorno íntimo y protegido. El paisaje se completa con Es Britjot, un islote frente a la playa que sirve de trampolín para los bañistas más atrevidos. 

5. Punta Galera (Sant Antoni de Portmany).

Punta Galera es uno de los rincones más singulares y alternativos de Ibiza. Se trata de un conjunto de plataformas naturales de roca, dispuestas a distintos niveles a modo de terrazas, donde puedes extender la toalla y disfrutar del sol en un entorno completamente abierto al mar.

Si has llegado a Ibiza con ganas de practicar algún deporte acuático, este es el lugar. El agua aquí alcanza profundidades superiores a los dos metros y ofrece una transparencia excepcional, por lo que es ideal para el buceo, el esnórquel o los saltos desde las rocas, siempre con precaución. Al tratarse de un lugar recóndito y poco concurrido, el nudismo está asentado, así como el silencio más absoluto, solo interrumpido por el rumor de las olas rompiendo contra las rocas.

Para llegar, debes tomar la carretera en dirección a Cala Sada y desviarte a la izquierda antes de alcanzarla. No hay aparcamiento, por lo que tendrás que dejar tu automóvil donde puedas y continuar a pie entre las rocas. 

  • ¿Cuál es la mejor época para visitar Ibiza?

  • ¿Cuál es la forma más recomendable de desplazarse por Ibiza?

  • ¿Hay playas familiares en Ibiza?

  • Ver más preguntas